Una ilicitana enamorada de Madrid está detrás de este oasis en pleno centro de la ciudad con una gran selección de flores frescas elegidas por ella misma semanalmente. “En mi casa, las flores siempre fueron un gesto de cariño: mi madre colocaba un ramo en la cocina cada semana, y mi padre nos regalaba una rosa porque sí”. Creció rodeada de flores hasta que a los 26 años decidió formarse como florista para más tarde acabar abriendo este espacio en la calle Ruda.