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Ilustración expandida

Por Rocío Álvarez Albizuri

Con el tiempo y las tendencias hemos visto construirse y deconstruirse numerosas técnicas artísticas, y con la ilustración no ha sido menos. El arte de dibujar y recrear realidades a través de trazos, más o menos figurativos, ha evolucionado, y en los últimos años también ha cogido caminos diversos, más allá del papel.

Hablamos de un acercamiento experimental y multidisciplinario donde el dibujo se materializa también en bordados, recortes, cerámica y otros soportes o formatos que desafían las convenciones de la ilustración más tradicional.

Demostrando que el dibujo no está limitado a una superficie plana ni a un solo material, al explorar nuevas técnicas y soportes, estos neoilustradores amplían las posibilidades narrativas y estéticas de su trabajo, generando experiencias visuales que van más allá de la imagen. La fusión entre ilustración y otras disciplinas artísticas no solo expande el lenguaje visual, sino que también redefine el lugar que ocupa la ilustración en el arte contemporáneo

“Pintando” con hilo.

El bordado ha sido históricamente una forma de expresión visual, pero en los últimos años ha experimentado un renacimiento dentro del mundo de la ilustración. Artistas textiles que utilizan hilos y tejidos para crear composiciones que combinan lo pictórico con lo artesanal. El bordado permite dotar a las imágenes de textura y profundidad, agregando una carga simbólica al combinar la fragilidad del hilo con la potencia visual del dibujo.

Bea Lema eligió el bordado como lenguaje al reencontrarse con la costura muchos años más tarde. Aunque creció a los pies de la máquina de coser de su madre, no la quisieron enseñar por considerarlo un trabajo duro y mal pagado. Durante la pandemia, descubrió en el bordado una nueva forma de expresión y decidió comenzar bordando la primera página de su cómic.

Las arpilleristas chilenas defendían su mensaje y contaban la barbarie de la dictadura de Pinochet a través de este arte. Al igual que muchas otras mujeres que también han utilizado este lenguaje por contar como vehículo con materiales que tenían cerca y técnicas heredadas que conocían de siempre.

«Para mí ha sido una manera de retomar el legado de muchas mujeres a la hora de contar mi historia personal». Explica que el textil le ha brindado la opción de narrar algo duro y difícil desde una perspectiva más tierna, más de casa, más familiar. Ese idioma, que es también el de lo popular, quizá a veces minusvalorado, Lema lo ha querido ensalzar y poner en valor. Un lenguaje en el que la repetición es obligada, el tiempo se dilata, la calma se impone y se produce un caldo de cultivo perfecto para la reflexión y la calma.

«Para mí bordar es una forma de resistencia, me acerqué al bordado para no dejarme arrastrar por el ritmo actual. Me quedo hipnotizada. Hacer algo con las manos es revolucionario porque es una manera de bajarse del tren del consumismo imperante y reconectar con los ritmos de la vida real».

Siluetas, superposición y perspectivas.

El recorte en papel es otra técnica que expande los límites de la ilustración, jugando con la superposición de formas y la generación de volúmenes a partir de un medio bidimensional. Artistas como Béatrice Coron y Rob Ryan han explorado esta forma de ilustración, creando narrativas visuales a través de siluetas meticulosamente recortadas. Esta técnica ofrece una perspectiva escultural y sensorial de la ilustración, jugando con luces y sombras para enriquecer la experiencia visual.

Bea Costo es impecable, creativa, irónica y conoce el lenguaje del papercut a la perfección. Explica que para ella uno de los elementos más importantes de esta técnica es el trabajo por capas. «Yo intento que en mis mensajes el espectador vaya desentrañado todas esas capas que están unas debajo de otras, tanto con el papel como con las ideas que hay detrás de las ilustraciones».

Recurre a muchas herramientas diferentes pero la más importante es el bisturí tipo x-acto con una cuchilla muy afilada. Para conseguir el efecto de profundidad es importante que haya distancia entre unas capas de papel y otras, eso suelo trabajarlo con cartón pluma de diferentes grosores. Además, explica que otra de las herramientas esenciales con las que trabaja es la propia luz. Al parecer, saber iluminar bien la pieza para generar sombras en el lugar preciso refuerza el mensaje que busca transmitir.

«El papel es uno de mis materiales preferidos. Hay infinidad de tipos, gramajes, texturas… Por lo que las posibilidades que tiene para trabajarlo son enormes. Y tiene un punto frágil y efímero que me resulta muy atractivo. Me gusta pensar que, con el bisturí, de alguna manera, destruyo el papel para construir algo hermoso».

Dibujo sobre piezas cerámica que perduran en la materia

La cerámica ha sido un soporte ilustrativo desde tiempos ancestrales, pero en la actualidad ha adquirido un carácter más expresivo y personal dentro de la ilustración contemporánea. Artistas e ilustradores aplican técnicas como el grabado en barro, el esmaltado y la pintura sobre loza para trasladar sus diseños a objetos tridimensionales.

Pablo Little probablemente sea el mayor exponente nacional en lo que a pincel y mano alzada sobre piezas cerámicas se refiere. Empezó siendo dibujante, pero un día se dio cuenta de que le apetecía trasladar sus diseños al volumen. «La persona es la misma, el artista es el mismo, pero la aplicación cambia totalmente. Me di cuenta de que mi lenguaje cerámico es otro, aunque muchas veces desde fuera parezca el mismo».

Para dibujar sobre cerámica usa engobes, una mezcla de óxidos con barro, en la que ha encontrado la forma más parecida de deslizarse de la pintura o la tintura, un material muy primitivo y básico pero que le da un resultado perfecto para lo que él necesita en la pieza.

«El mayor desafío son los tiempos, los de secado, los numerosos hornos, en los que además suele haber sorpresas que no puedes prever». En esta técnica Pablo Little intenta siempre preservar la autenticidad de sus emociones; traducir su forma de pensar o su humor, en los primeros dibujos, y de ahí a las piezas cerámicas finales.

«¿Mi mensaje? No olvidarme nunca de jugar. He venido a eso y aunque éste sea mi trabajo, si no tengo esa satisfacción en mi día a día, no me aportaría nada».

Ilustración en un relieve cálido

El punch needle es otra técnica de bordado en relieve que consiste en utilizar una aguja especial para perforar una tela y crear bucles de hilo, dando lugar a diseños con volumen y variedad de texturas. Aunque puede parecer relativamente nuevo, se remonta al siglo XIX en Inglaterra. Marta Moreno, artista multidisciplinar, recurre a esta técnica porque le permite jugar con muchas texturas de materiales diferentes y generar diversos relieves, pudiendo crear parte muy planas rodeadas a su vez de largos hilos o suaves elevaciones.

«Con mis piezas de ilustración en punch needle propongo un diálogo entre el arte y la artesanía. En mi exposición Bordar el fuego, actualmente en México, quise llevar las primeras ilustraciones que se hicieron representando fuegos artificiales al mundo moderno, más actual. Sacar de esos catálogos antiguos esas imágenes para llevarlas a algo táctil y hacer del bordado un lenguaje aún más universal». Explica que disfruta de todos los procesos de la creación artística, pero cuando realiza este tipo de piezas, la ejecución final y el hecho de ponerse a bordar, es una especie de meditación o terapia, un tiempo que le conecta con el presente