Por Irene Nadal | Ilustraciones Alex Ferreiro para bodegas Ramón Bilbao
El nombre de Alex Ferreiro está íntimamente ligado a la evolución visual de una de las marcas más prestigiosas del mundo del vino como es Ramón Bilbao. Podremos escuchar esta historia de colaboración en IlustraWeekMadrid 2025 en las charlas Historias que ilustran, en el Ateneo de Madrid.
Desde 2013, el ilustrador gallego ha sido parte fundamental del proceso de transformación gráfica de la bodega, participando en la creación de sus etiquetas, las cuales no solo captan la esencia del producto, sino que cuentan una historia visual cargada de simbolismo que dura ya una más de una década.
Ferreiro comenzó su trayectoria profesional en un campo aparentemente lejano al vino, tras estudiar Bellas Artes y trasladarse a Barcelona para expandir su horizonte artístico. Su incursión en el mundo de la ilustración editorial y la publicidad fue lo que le permitió adquirir una versatilidad técnica que, con el tiempo, se tradujo en una habilidad para adaptarse a diversos estilos y técnicas, algo imprescindible en esta profesión, tal y como él nos asegura: «Aunque el de Ramón Bilbao ha sido un proyecto con unas directrices marcadas desde la bodega y su agencia, lo chulo es poder experimentar y llevártelo en la medida de lo posible a tu terreno».
La oportunidad de trabajar con la bodega llegaba con una prueba para comprobar si su estilo se adaptaba a lo que querían comunicar: una imagen renovada, fresca y moderna, pero sin perder la esencia clásica del vino: el spoiler es que funcionó. El proceso creativo de Ferreiro comenzó con una investigación exhaustiva: a través de la técnica de grabado, buscó dar vida a las ilustraciones que, además de captar la atención, tenían que contar una historia con el claim de ‘El viaje comienza aquí’.
La figura de Ramón Bilbao como explorador, un personaje que personifica la aventura y la innovación, jugó un papel crucial. Ferreiro lo plasmó en cada una de las ilustraciones, no solo en las etiquetas sino, en toda la identidad gráfica de la marca, convirtiéndolo en un viajero que transporta al consumidor a un mundo lleno de posibilidades. Cada una de las variedades del vino cuenta con una ilustración específica que refleja ese universo imaginario creado específicamente para la bodega.
Un reto artístico y profesional
«El reto era encontrar un equilibrio entre lo clásico y lo moderno, lo tradicional y lo innovador», comenta. Se trataba de los valores que la marca quería transmitir, junto con un espíritu explorador y aventurero. Sin embargo, esa técnica no era la que usa habitualmente en su trabajo, de hecho, fue un desafío personal y artístico como relata él mismo: «Tuve que experimentar mucho, pero se convirtió también en un buen entrenamiento para afinar la técnica».
Además, también fue un reto adaptar los diseños a la pequeña escala de una etiqueta: «Partía de la dificultad inicial de que se trataba de ilustraciones muy pequeñitas, y había que adaptar el tipo de trama y de línea o su densidad». En ella también debía reflejarse esa sensación de movimiento del espíritu aventurero de la bodega: «Utilizamos elementos como barricas que se integran en las hojas de parra o inventos voladores para simbolizar ese movimiento constante, esa búsqueda», explica.
Desde Ramón Bilbao, consiguieron crear esa identidad visual, que se ha ido refinando y ajustándose también a los tiempos y al estilo de Ferreiro, cuyas ilustraciones vienen inspiradas por artistas como James Jean, que se caracteriza por el surrealismo o la ensoñación, o incluso bebiendo del trabajo de su propio padre, que es escultor: «Eso hizo que siempre tuviera esa conexión o esa cercanía con lo que es el trabajo manual o el arte clásico», añade.
Según Ferreiro, aunque muchos de sus trabajos vayan orientados a un producto comercial que podemos encontrar en lineales de supermercados, para él el objetivo no es solo que el envoltorio nos llame la atención, sino que además «cree una conexión emocional y comunique mucho más que lo que vemos por simple apariencia».
Evolución natural… y real
Pero diez años son muchos y, como buen viajero, los objetivos fueron evolucionando. Con motivo del primer centenario de la bodega, celebrado el año pasado, el mensaje de la marca también ha cambiado. Su claim ha evolucionado a ‘La curiosidad nos hace mejores’. Y para saciar la tuya, qué mejor que proponerte que acudas a la charla que ofrecerá en el Ateneo de Madrid.
Ramón Bilbao x Alex Ferreiro «Una historia ilustrada de más de una década»
Con Alex Ferreiro, Ángela Rich Clemente (Senior Brand Manager de Ramón Bilbao) y David Gómez (agencia Mi Abuela No lo Entiende). Moderada por Alberto Herencia, Director del Master de Branding en UDIT.
Historias que ilustran · Ateneo de Madrid (Sala Larra)
Lunes 24 de marzo · 17:00h
Dentro de la programación de IlustraWeekMadrid 2025